24 agosto 2017

País de extremos, de los míos, los tuyos o los nuestros

Unas personas han cometido un atentado en España y días después asistimos a los juicios de valor: El racista que llevamos dentro justificando la acción para no acoger a ningún emigrante (siempre y cuando no sea uno mismo al que tengan que acoger o ayudar, que no entre nadie) El intolerante que llevamos dentro achacando el atentado a ese partido político que no me gusta o quizá a esa religión (que, por supuesto, no es la buena) o a ese país, o quizá mejor a ese otro. El listillo que llevamos dentro también interviene analizando la situación mundial, las diferentes conspiraciones, los sistemas capitalistas, comunistas, liberalistas y todo lo que termina en ista. El religioso que llevamos dentro contradiciéndose: cristianos olvidando el mensaje demasiado tolerante de Jesús, otros olvidando los mensajes de paz de Mahoma, budistas mercadeando con las meditaciones de Buda, hinduistas coleccionando dioses… El hipócrita que llevamos dentro creyéndose que si todos fueran como yo, creyeran lo que yo, se identificaran con lo que me identifico y pensaran como pienso… se arreglaría el mundo. No somos uno con el mundo; somos seguidores de esto, aquello o lo de más allá separados de estos, esos o los de más allá con el propósito de que nos den la razón. Atentan en estas tierras y resucita la España cainita, de extremos, de los míos, los tuyos o los nuestros. Jesús: ¡Guías ciegos que coláis el mosquito y tragáis el camello! Mahoma: Ni perjuicios ni represalias. Buda: La paz viene de dentro, no busque fuera.

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