16 diciembre 2016

Testamento

Mi colección de silencios se los lleva Doña Felisa, para que cotillee sin prisas; la casa que no tuve que la ocupen y mis ahorros para conferencias sobre la risa.
Mis órganos para la ciencia, (incluida la infusa), la guitarra es de María Luisa, el teclado para el director que perdió su mí  y mis malabares para el Arlekín sin camisa.
Los escritos para las calles y la lluvia, mis mentiras para pagar el funeral, el gato que no tengo para la gata que le espera y mis rimas para que esta frase acabe en “isa”
Mi mala leche en usufructo para el senado, mi libertad para los presos de injusticias, los bolígrafos para las hojas en blanco, mi ropa que no estropee un buen desnudo y mis gafas para acercar lo que robaron algunos “señorías”.
La identidad que no tengo para cualquier patriota, mis zapatos para hacer camino, mi asma para el fuelle de las gaitas, la ilusión me la llevo y mis sueños para despertar de las pesadillas.
Todavía me quedan tres resurrecciones, siete novelas y varios relatos, un reportaje en el quinto infierno, hacer el amor en el sexto y descasar en el séptimo cielo; escuchar a ver que dice esa guitarra, terminar las clases ni muerto, hacer de Robin para Mariam y ser el propio notario de mi testamento.
No habrá epitafio pues no se puede ir a visitar al viento. 

15 diciembre 2016

Sin parar

Solo tenía un sueño.
Mis alas estaban mojadas
y no me dejaban volar.
Estaban salpicadas de opiniones
que me pisaban y me pisaban…
sin parar.
Solo tenía un sueño.
Me encontraba en el bosque oscuro
y un petirrojo me quiso guiar.
Estaba herido en su pecho rojo
que le oprimía y oprimía…
sin parar.
Desperté del sueño.
Mis manos estaban aleteando
y me dejaban expresar.
Estaban libres de opiniones
y escribían y escribían…
sin parar.
Ahora soy un petirrojo.
He visto uno en el bosque oscuro
que me quiso guiar.
Era yo mismo cantando,
volando y volando…
sin parar.
(Basado en la letra de Bernardo Atxaga
a la que puso música "Itoiz")


13 diciembre 2016

El entierro de la señora Julia

Asistimos al entierro de la señora Julia. Ya era hora que muriera semejante encarnación del mal, del quiero y puedo hacerte daño, del te acuchillo por la espalda; de hecho, una noche al quitarme la ropa, descubrí que llevaba en la chaqueta dos miradas de reojo, tres injurias, dos calumnias y un dedo corazón erguido amenazante.
Asistimos un gato colorado que parece una versión de “El loco del pelo rojo” gatunil (tiene bigotes canosos y lleva algo en la boca que me ha parecido un canuto) También están presentes tres víctimas de sus ataques (supongo que para asegurarse de verla bajo tierra), dos familiares, un guardia civil por si alguien le da por rematarla o quizá por si resucita, varias ausencias y el propio cura, que inicia la despedida así:
Quisiera despedir a esta persona que ha dejado un gran vacío entre nosotros, una buena persona a la que echaremos en falta…
Y la realidad vive escondida bajo la manta de convencionalismos que hemos decidido admitir.  

Mis hipocresías favoritas

Cuando pillan a esa persona tan recta, torcido y diciendo “solo he venido al bar” con el pelo revuelto a la salida del burdel.
Las veces que me pillo mintiéndome a mí mismo y por fin me doy cuenta.
El joven salvador del mundo que está ayudando a una persona y cuando se da cuenta de que nadie mira, termina la ayuda de inmediato.
Manifestaciones en contra de la globalización con móviles en mano y quedando por el global internet.
Cuando alguien se empeña en obligarse a querer mucho a otro porque es de la familia y no hay manera, así que solo le queda fingir que le quiere.
Cualquier asistencia a un funeral de gente que te importa un pimiento.
Las personas que publican “un aplauso por los que somos… (aquí viene algo fantástico o mega-especial) o cuando dicen una virtud escondida como si fuera un error tipo “mi mayor defecto es que soy muy sincero” y luego evidentemente no son más que un caladero de necesidad de aprobación.
Los adalides de la tolerancia siempre y cuando coincida dicha tolerancia con su forma de pensar.
Cuando se sale de escuchar palabras en un templo que no coincidirán con los hechos, pero con cara de haber hecho ya algo bueno.
La gente tóxica que nunca eres tú.
Cuando hablamos de los hipócritas, como estoy haciendo, como si nosotros mismos fuéramos unos seres especiales venidos del espacio sideral que nunca caen en semejante palabra.
Cuando no dices “follar” después de haber follado.
La casi obligación de decir lo guapo que está el bebé que te encuentras.
Mañana empiezo…
Así pues, el “haz lo que digo y no lo que hago” es el inicio, y hacer un experimento de ser coherente con uno mismo y los demás, la continuación. Deberíamos probar, pues como dijo Woody Allen “Odio la realidad, pero es el único sitio donde se puede comer un buen filete”