17 febrero 2016

Los segundos avanzan

Mientras buscan el momento perfecto
los segundos avanzan y los primeros
se pudren en la espera.
Hasta un gusano sabe que esperar
a las alas te mantiene en el fango
y mancharse de barro te lleva a lo alto.
Lucha por la sorpresa, por el minuto,
por salir del molde, por lo que callas;
y no evites las batallas.
Cuestiona el programa que te metieron,
tus certezas y tus pensamientos.
Cuestiona tu conducta,
tus ideas, tus etiquetas, no te encasilles,
cuestiona tu pasado y tus dogmas;
cuestiona tus saberes… cuestiona
y cuestiona… si te atreves.
Celebra la inseguridad, la tristeza
que te hace reaccionar, la aventura,
la diferencia que no te hace indiferente,
tus errores, tus aciertos, tu vulnerabilidad.
No busques el momento perfecto
porque los segundos avanzan,
mientras los primeros se estancan.

03 febrero 2016

Instantes cotidianos

Y tira el abrigo con desgana al suelo y hace una sacudida con el pie para que salga disparado el otro zapato y se suelta el sujetador y se sujeta la cabeza porque cree que se va a volver loca y se sienta en la mesa y luego se tumba en ella y llega un punto y aparte.
Resopla, se afloja la falda, estira los brazos, lanza un grito hacia la lámpara; le da la risa porque piensa que si se llega a encender le da un ataque. En esta postura le vienen buenas ideas.
Hace unos meses estuvo en otra mesa. Era de hospital, extirpación de ovarios. Hoy han hecho un ERE en su empresa. ERE le recuerda a erre que erre y erre a arre y arre a so. Así que decide parar el caballo del pensamiento.
Se levanta, va arrojando el resto de prendas por el pasillo, entra en la ducha y se siente bien y muy contenta porque pase lo que pase, siempre está a gusto con ella. Y se permite sentir, llorar, cabrearse, descabarearse, entristecerse, gustarse, equivocarse…
Y tira la toalla con ganas al suelo y hace una sacudida con el pelo tal que así que moja el espejo y se pone el albornoz y sigue viviendo el eterno instante pues ha descubierto que no existen más tiempos. 

02 febrero 2016

Sociedad pajaril

Mi padre tenía más de cien canarios y tarines. Que sí, más de cien. Revoloteaban libres por un cuarto del que podían salir al jardín a tomar el aire, darse un “pico” o lo que les viniera en gana. Era interesante observarles. Me viene a la mente que los pájaros son “uno y trino” Ya me he desviado.
Así como los “homo sabidillos” (humanos) se pasan toda la vida con complejos varios que llevan a un constante fingir: que si no me aceptan, que lo que pasa conmigo es una injusticia, que si la mala suerte, que me ha dado una pájara, que si, que si… y nunca ¡Qué sí! Los pájaros sin embargo, trinan sin concursos de canto ni comparaciones varias. ¿Para qué concursar cuando todo es naturalmente perfecto?
Un día un gorrión (esto es una especulación) o quizá un tarín desde dentro, abrió un hueco en la malla del jardín y escaparon los canarios. Quiero imaginar un colorido de plumaje perfecto por el barrio. También imagino que los tarines sobrevivieron pues tienen un espíritu más aventurero que los canarios.
Volvamos a los “homos insatisfechus” de nuevo. Tenemos a los “pájaros de mal agüero” que se escapan del presente para hacer augurios nefastos que todavía no han ocurrido y tal vez nunca ocurran. También tenemos a las personas con muchos pájaros en la cabeza, los cuales suelen volar tan alto que las caídas suelen ser apoteósicas pero al menos les quedan las alas, y una vida sin alas no es vida. No se trata de alcanzar el cielo sino de disfrutar del vuelo.
Algunos de los canarios que hicieron “La gran evasión” del jardín, volvieron a jaulas que distribuimos por diversos sitios pero otros, es de suponer que murieron, pues los canarios no tienen el espíritu del águila, que no depende de nada ni de nadie para realizar un viaje de altos vuelos.
Aún así, los canarios no trinan para que les evalúen, (“para una vez que me sale bien no me estaba mirando nadie” sería una frase típica de los “homos acomplejadus”) No pretenden asombrar (vale, vale, excepto a sus parejas)… solo son, como el árbol que no intenta ser mejor árbol ni el corzo que no se deprime si no le contestan un whatsapp y ni siquiera el pavo real va en contra de la vejez y sigue siendo; solo siendo, sin liftings ni escapes varios. Que no somos el envoltorio sino el atractivo y siempre fiable comportamiento.
Así pues, para volar hay que soltar lastre. No vayas en busca de la felicidad, observa cual es tu lastre y suéltalo, que no eres lo que tienes sino solo el cambiante vuelo.
Con el tiempo dejamos de tener canarios, pues puede que sea más interesante tener ciento volando que pájaro en mano, ya que es una maravilla apreciar la libertad de altos vuelos.