30 noviembre 2015

"Stupeo"

La primera vez que escuché a una persona famosa decir “soy una persona normal, como todo el mundo” me pregunté “¿Acaso creía que pensábamos que no lo era?” Da miedo pensar que sí, que mucha gente piensa que no lo son. Estamos tan identificados con tantas cosas externas que acabamos con un grado (y master) en estupidez creciente que no tiene por donde salir. Estupidez viene de stupeo (asombrarse, quedarse estupefacto) por lo que no es una palabra tan despectiva en su origen.
Para asombro, el de estos días viendo por la tele políticos que bailan, conducen, viajan en globo, juegan al baloncesto, tocan la guitarra… ¡Oh! ¡Qué cosas hacen! Ya solo verles haciendo semejantes actividades uno ya visualiza una urna para ir a votarles. Pero la reflexión principal es que si cantan, bailan, viajan en globo o en coche de carreras es ¡Porque funciona! Sí, así es. Todo está estudiado desde hace mucho tiempo. El pensamiento racional queda eclipsado por la identificación con los candidatos haciendo cosas más cercanas que dar un mitin. Una generalidad de la población de pronto los ve más simpáticos.
De coger a niños en brazos y hacerse fotos con africanos en dificultades, para pasar ahora a realizar cosas habituales para dejarnos estupefactos. Así pues, el nivel de estupidez o capacidad de asombro es tal, que algunas personas se quedan perplejas viendo como otro hace un huevo frito, pasea en globo o un líder religioso suelta cosas tan obvias como que acepta a los homosexuales y hay que dar de comulgar a los divorciados. ¿Tanta estupefacción para cosas tan evidentes?
Todo viene de la adicción a los estupefacientes (“que produce estupor” según la rae) alternativos de la propaganda, en los que caen muchas personas con ansias de identificarse con un líder, sea político, religioso o de cualquier tipo de espectáculo.
El día que enseñen a comprender lo que NO somos… titulación, clase social (que no tiene nada que ver con tener clase), apariencia física, ideologías (que no ideas), creencias, raza... El día que eduquen a priorizar la persona antes que el personaje y sus identificaciones; ese día habrá una auténtica revolución que no estará basada en “los míos” y “los tuyos”. Pero como ya dijo el ministro de educación: “Filosofía está dentro de las asignaturas que distraen”
Qué siga el espectáculo mientras continuamos estupefactos.

09 noviembre 2015

Retrato de nadie

Se le cayó la luna encima
cuando, ebrio, navegaba las calles;
con su barco atado al cuello,
con su paro, su entrefino, su gris;
sin bolsillo, sin él, sin timón ni rima.
Se le cayó la luna encima
de su nada, de su ausencia, sombra
de él, retrato de nadie, sin todo,
desparramado por la calle, apagando
luces por donde pasa su nada
Se le cayó la luna encima
como un balón lleno de patadas,
como melón hueco de su nada
como globo que se deshincha,
como luna de miel salada
Se le cayó la luna encima
y pudo ver el sol