19 agosto 2015

Viaja sin etiqueta

No hay chinos, españoles, congoleños… hay personas.
No hay blancos, negros, amarillos… hay personas.
No hay abogados, médicos, obreros… hay personas.
No hay padres, suegras, hijos… hay personas.
No hay políticos, votantes, censo… hay personas.
No eres lo que tienes.
No eres tu prestigio.
No eres tu imagen.
No eres lo que piensas.
No eres lo que acumulas.
Cuando comprendas lo que no eres… entonces todo tendrá su propio orden y ya no tendrás que cuidar la imagen, porque solo eres el que se da cuenta de ella. Puedes tener lo que quieras y disfrutarlo, pero no te confundas nunca con lo que tienes.
Viaja sin etiqueta.

Exceso de "buenismo"

Es la sociedad, el jefe, los demás, hay gente tóxica… y yo, por supuesto, no soy el tóxico. Ante este exceso de buenismo que circula por la sociedad occidental, en el que entramos como borregos, nadie se plantea dejar de ser el centro. ¿Cómo voy a ser yo la persona tóxica? Siempre son los demás.
Después vienen los amigos a reforzarte el tema. “Razón tienes, tu compañero de trabajo es un cabrón, la culpa fue de la nuera…, tu suegro es un…” Al mismo tiempo, tú estás siendo tildado de lo mismo por otros.
Añadimos otro tipo de comentarios. “Los padres de ahora, o quieren realizarse con los hijos y les exigen demasiado, o en el colegio les defienden siempre ante el profesor” ¿Alguien ha tenido una conversación diciendo “sí, defiendo sin razón a mis hijos a todas las horas”? ¿Dónde están esos padres? Nunca he conocido a nadie que admita hacerlo.
El día que dejemos de ser el centro, los protagonistas… habrá una calma que ni cien cursos de meditación para aumentar el ego podrán conseguir.
Eso sí, es más popular hablar de lo buenos que somos y lo malos que son los demás. ¿A quién le gustan las lecturas que te puedan hacer dudar? Dame mejor algo tipo “puedes con todo”, que me lo devoro en una hora mientras mi vida no cambia un ápice.
La autoestima empieza dándose cuenta de la verdad por muy dolorosa que sea y poniendo toda la energía para; una vez aceptado lo que pasa, cambiar si hace falta. Entonces sí. Uno podrá disfrutar de muchas capacidades mientras el inevitable cambio avanza sin cesar.  

16 agosto 2015

Libérate ahora

Te empeñaste en que tenías que “encajar” y adaptarte. Fue pasando el tiempo mientras pasabas tú. Pasabas de lo que guardabas dentro: tu carcajada a destiempo, tu colección de palabras que suenan bien, tus ganas de…, tus pelos desordenados, tus dibujos, tu atrevida timidez, tu “que se vayan al diablo”, tu falda lila, tu libertad…
Te encerraste a ti misma porque tenías que “encajar” y fuiste construyendo una caja de pino para tu alma. Tenías que cumplir expectativas que nada tenían que ver contigo. Tuviste que forzarte a buscar familia, reír los chistes del presidente, coleccionar silencios incómodos, controlar y controlarte. Ibas repeinada al trabajo, no matabas el tiempo con dibujos y dibujabas tus poses en el espejo. Disimulabas tu vulnerabilidad, tus ganas de… Encerraste tu libertad junto a esa falda lila tan infantil que te quedaría estupenda con los pelos desordenados, que es como te gusta estar.
Todo eso ocurrió ahora pues nada ocurre fuera de este momento eterno. Así pues, si quieres recuperar libertad, no te preocupes tanto por la felicidad y por adaptarte. Mientras persiguen la felicidad se olvidan de experimentar los momentos tristes, de aprender, de tener la libertad de estar aquí, ahora mismo. Si quieres quitarte ese insoportable estrés de encima, ven… ahora.
Ahora puedes mandar al diablo aquellas cosas de las que no tienes responsabilidad, ahora puedes dibujar tu sonrisa y tus enfados también. Ahora puedes desencajar tu risa y sacar del baúl aquellas cualidades que te olvidaste afrontar pues estabas demasiado ocupada en buscar la felicidad.
Ven al ahora, como sea que estés. Ven ahora y libérate.

04 agosto 2015

Expresiones

“Soy amigo de mis amigos” Eso esperamos. Si no lo fueras, no tendrías amigos.
“Todos somos especiales” Si esto fuera cierto entonces lo especial sería no ser especial.
“Eres la mujer (o el hombre) de mi vida”… Para, para… “en este momento”, matiza.
“A quién madruga dios le ayuda” ¿No se levantaba Mussolini bien temprano? Este dios…
“Dime con quién andas y te diré quién eres” ¿Pero no puedo andar con gente que no soy yo?
“La madre patria” Madre no hay más que una y no es la “patria”
“Madre no hay más que una” Hay muchas ahora que lo pienso. Cada cual tenemos una.
“Soy pacifista, ecologista, largo etc.” ¿Entonces no eres tú?
“He colaborado de forma anónima” ¿Y para qué me lo cuentas? Ya no es anónimo tu ego.
“Cada oveja con su  pareja” Eso, no vaya a ser que aprendas cosas nuevas.

02 agosto 2015

Visita inesperada en un cine de verano

Hay como tres cuartas partes del cine al aire libre para que se siente y elige a mi lado. Al principio estaba muy discreta pero no pude dar crédito cuando empezó a picar de mis palomitas. En la pantalla, los comensales del “Ángel exterminador” de Luis Buñuel, no pueden salir del salón aunque la puerta está abierta. Ya le dije a Miren que si se atrevía a proyectar semejante película como cine de verano no iba a venir ni el Tato. Antonio Sánchez “El Tato” fue un torero que no se perdía una sola faena, incluso cuando fue amputado de una pierna.
A mi lado, la susodicha empieza a retorcerse en el asiento mientras hace gestos raros con la cabeza. ¿Por qué no habrá elegido otro asiento? Si es que me tocan unas compañías.
En la pantalla, unas ovejas desfilan cerca del salón donde se encuentran atrapados con la puerta abierta los invitados. Le pregunto a mi compañera de asiento si le gusta la película y hace un gesto afirmativo con la cabeza. Quizá seamos de los pocos que prestamos un poco de atención a la pantalla. Recuerdo la comparación de la pantalla y sus imágenes. Nuestros pensamientos son imágenes, las cuales no somos, que se proyectan en nuestra mente. La pantalla es la pantalla independientemente de lo que en ella aparezca. Bueno, dejemos cosas tan místicas y aterricemos de nuevo en el cine.
Intento entablar conversación con ella y me hace un gesto como que se va, que está de paso.
Me gusta como viste; por la cabeza un tono rojo intenso y lleva un plumaje desde el cuello a la cintura mezcla de amarillo y azul. Siempre me han gustado las cardelinas y ésta, que de sorpresa se ha sentado a mi lado, parece que ya va a ahuecar el ala. Es curioso que se atreva a acercarse tanto a un ser humano, teniendo en cuenta que no tenemos de humanidad lo que se supone tenemos de humano.
La película avanza en solitario por un mundo tan surrealista como el vuelo que ha emprendido mi inesperada amiga en busca de otras aves nocturnas bajo el proyector de la luna. 

01 agosto 2015

Blues sin puntos y aparte

Que no, que no me apetece ir al cine; que prefiero caminar bajo la lluvia hasta ese local donde tocan a ritmo de blues y mirar por los cristales las gotas de lluvia iluminadas por las farolas y callarte mil cosas mientras te miro de reojo cuando el guitarrista cambia el acorde y tú yo estamos en desacuerdo y no hay puntos y aparte que detengan la lluvia, el ritmo, la vida y el cine al cual no vamos; donde pondrán una película en la que quizá no llueva ni haya posibilidad de coger un catarro y observar cómo esa camarera frota con furia los vasos con el ceño fruncido probablemente por varias historias que el guitarrista ha detectado y por eso ha cambiado improvisando ahora un jazz, mientras entramos por la puerta intentando convencerte que merece la pena no haber ido al cine pese a que la lluvia ha despeinado tu pelo a lo garçon que te queda genial y el ritmo de las historias que tratan de nada va a comenzar.