02 junio 2015

Con o sin miedo

Puedes vivir con miedo o invitar al miedo a que vea como vives.
 

Historias de Don Nadie

“Prefiero tu comportamiento a tus ideas”. Solía decir Don Nadie. Tuvo la mala suerte de nacer en el mundo donde gobernaban los símbolos y las promesas. Viajaba con su perro “pasademí”, que tenía la mala costumbre de mearse en elegantes alfombras de bienvenidas y congresos.
Don Nadie mendigaba algo de coherencia para sobrevivir y, de vez en cuando, le regalaban varias promesas y creencias. Se las daba a “pasademí” para que las royera con sus dientes.
Don Nadie prefería la enseñanza a la titulación, el amor en lugar de la creencia, el medio al fin, la experiencia a la seguridad… por lo que cada vez era considerado una persona más y más “antisocial” Le decían que había que adaptarse.
Conoció a otros “nadies” que vagaban como él en busca de actos y huyendo de promesas. Las ideas y creencias iban renovándose en el mundo, sustituyéndose unas por otras mientras los “nadies” seguían marginados. A la mayoría le fascinaba el presidente “Don Ideología” y su primera dama “Doña Creencia” Otras veces gobernaba “Doña Promesa” y su primer caballero “Don Apariencia” La gente se entretenía mucho con esto, incluso el entretenimiento llevaba a veces a la violencia.
El hambre, sin embargo, no entendía de palabras y creencias. Las armas en manos de niños no sabían comunicarse con apariencias. Las especies de la naturaleza que iban desapareciendo no se comunicaban con promesas. Los pulmones de las personitas que trabajaban para fabricar instrumentos de comunicación, se envenenaban en las minas que muchos “Don Ideologías” habían prometido cerrar. ¿Cómo reaccionar ante eso si yo no soy el mundo entero sino un mero concepto separado del resto?
Así pues, “Don Nadie”, no se adaptaba a las apariencias y por eso aparecía con “pasademí” usando la palabra para contar cuentos de ciencia ficción sobre obras y hechos.
Y lleva siglos acabando mal este cuento.