11 enero 2015

Los hilos del destino

Todos estamos conectados como hilos de telaraña. Las consecuencias de tensar el telar afectan a toda la estructura y en el otro extremo del hilo alguien relajará esa tensión para compensar. Natasha no quiere saber dónde está su padre Mihail porque en su día no le contó el motivo por el que se fue de casa. Hay varios tipos de seda y las arañas tienen más de 130 formas de hacer la tela. Hay varios tipos de humanos y muchas formas de comportamiento cultural. Por muy diferentes formas y tipos… la seda es la misma. Todos estamos conectados cuando nos damos cuenta de la estructura común, del telar que nos une. El problema surge cuando no somos conscientes de ello.
Mihail mira la foto de su hija mientras ayuda en la asociación de niños abandonados a un nuevo chico que viaja con él desde Omsk a Bielorrusia para contactar con su madre biológica. Cuando Teseo entró en el laberinto de Creta con la intención de matar al Minotauro devorador de doncellas y donceles, tuvo miedo de no poder salir. Ariadna le entregó un hilo para ir soltándolo a medida que avanzaba y así volver junto a ella y escapar de Creta.
El amor está conectado por hilos que deben avanzar. En cuanto lo retienes o quieres asegurarlo, el hilo se corta pues ya no sirve a toda la estructura. No se puede controlar la libertad pues es libre. Así lo entendió Oleg cuando dejó los celos aparte y amó a Natasha desde la libertad individual. No era “su” pareja, eran “nosotros”
Al llegar a Bitebsk con el chico, Mihail casi se desmaya al ver a Natasha trabajando en la asociación de niños abandonados de Bielorrusia. Cuando los hilos se conectan las palabras solo estorban. Se teje una mirada de 22 largos años y un gran abrazo.
Todos estamos conectados como hilos de telaraña pero si no tejes tu parte no sentirás las inevitables coincidencias.

08 enero 2015

Comparaciones odiosas

Cuando alguien quiere hacer ver la sencillez de vivir y dice que “la vida es como montar en bicicleta”… puede que no se dé cuenta que hay que engrasar la cadena, estar preparado para los pinchazos, que el niño se ha quitado el casco, emprender la imposible búsqueda del carril bici, esas personas traumatizadas porque no han aprendido a montar, estar atento a ese coche que va pisando el arcén, que os he dicho que vayáis en fila, “Papá, papá, que me canso”, etc.
Añadimos que viene alguien y te dice que “la vida es como montar en bici: para mantener el equilibrio no puedes parar”… y entonces no paras y no hay manera de encontrar un descanso, y sigues, y el corazón se te sale del pecho y uno se pregunta qué hay de malo en parar un rato al solecillo e inventarse otra frase. No sé, algo como: “parar un rato es como mantener el equilibrio: baja de vez en cuando de la bici que te va a dar algo”
En definitiva que demostrar que la vida es tan sencilla como andar en bicicleta, me parece a mí que es como decir que entender la mecánica cuántica es como cuantificar un taller mecánico.
Rescatemos a Buda para traer el “término medio” Date una vuelta en bici que es muy bueno pero acuérdate de bajar, que puede que te esperen en casa (dejamos para otro día quién espera en casa)