27 marzo 2014

Aburrimiento

No es que pretenda hacer una disertación (ya solo oír esta palabra me aburro) filosófica sobre el aburrimiento; palabra que viene de "ab" (sin) "horrere" (ponerse los pelos de punta) Y es que uno no puede estar todo el día con los pelos de punta. Aunque hay muchos motivos antes de ir al peluquero para que así se pongan. El preferido, las caricias (en todas sus expresiones siempre que te ericen el pelo). El odiado, el miedo, y es que el miedo, o vas a su casa a visitarlo o se instala para siempre en la tuya y cuando recibas visitas dirán: “¿has visto qué pelos llevaba?” Lo que me recuerda el “qué dirán” y lo aburrido que resulta estar siempre pendiente de eso.
¿Por qué no aburrirse sin más? Así como un día hice oposiciones a mediocre (quedarse en el medio de la montaña) y empecé a disfrutar del viaje sin exigencias varias, también me surge la pregunta: ¿y si me aburro y no le doy vueltas a mi aburrimiento? Porque en realidad… ¿no estaré huyendo con tanta actividad de ciertas cosas que me está mostrando el aburrimiento a solucionar de mi vida? Así pues, primero aburrirse y cuando sepa cuáles son mis miedos, es la hora de activarse enfrentándose a ellos.
Acabo de repasar el último párrafo y hasta me he aburrido, con lo cual va bien el texto. Aburrimiento acaba en “miento”, lo mismo que enamoramiento (pero no es el momento de hablar de esta enfermedad transitoria)
El antónimo (esta palabra siempre me suena a nombre de varón de los de antes, el Antónimo, ese señor que siempre te lleva la contraria en el bar) sería diversión. De “di” (divergencia, separación) “vertere” (verter, girar) Dar un giro en dirección opuesta. Curiosa etimología, a que sí. Estás en la boda del primo a la que no querías ir y de repente te das cuenta de que no hay que hacer siempre lo que de ti esperan , te das un giro, viertes la copa, te separas y te vas. ¿Divertido? No sé, aunque sí coherente con lo que pensabas. Y es que hoy me han dicho en una clase que cumplimiento acaba también en “miento”
¿Hay algo más aburrido que las personas cuando se ponen las máscaras? No puedo cuando se finge felicidad. Un día observé en la tele tres tipos con expresión muy relajada y seria en los “Sanfermines” y de pronto les enfocó la cámara de televisión y empezaron, de inmediato, a hacer el tonto y bailar. ¿Pero qué había de malo por estar tan relajados como estaban? ¿Hay animal más absurdo que el ser humano? ¿Acaso tenían miedo de aparecer ante los demás como unos aburridos? ¿Y no es más aburrido hacer lo que esperan que hagas los demás?
Uy, el texto va ya muy largo; por hoy lo interrumpo si es que alguien ha sido capaz de llegar hasta esta línea sin esbozar (me gusta esta palabra) una mueca de aburrimiento.

25 marzo 2014

Un montón de arena

Cuando eres niño, un montón de arena es una montaña de sueños para hacer realidad, un proyecto de túneles atemporales, un espacio de posibilidades. Alegría, presente, entusiasmo…
Cuando eres adolescente, un montón de arena es una barricada de protesta, un montón de barro que hay que quitar, ¿La culpa? Los padres. ¿Frase habitual? ¡Me da igual! El tiempo que se eterniza, una tierra desde la que saltar a… ninguna parte. Protesta, decadencia, culpa…
Cuando eres un jovencito inexperto, un montón de arena es una playa donde pasear los futuros logros, un recuento de partículas que la componen a base de besos confundidos y trabajos trabajosos. Experimentos, pasión, aprendizaje…
Cuando eres alguien de eso que llaman “mediana edad”, de un montón de arena haces cientos y en todos ellos hay que organizar en la mente cada grano de tierra, separar, dudar y no acabar enterrados por ellos. Desaprender, esto no es lo que me dijeron, ¿Pero uno no era feliz si tenía estas cosas? Crisis…
Cuando eres maduro, un montón de arena es un sitio para sentarse a charlar con los amigos que quedaron, los buenos; un sitio mullido para tu dolor de espalda, un camino de tierra para pasearlo más lento. Aceptar, responder…
Cuando eres viejo, un montón de arena es una montaña de sueños que otros intentan hacer realidad mientras tú no ves la arena sino el montón de pasado y de ti depende de mirar el cielo y hacer un montón de cosas útiles o quedarte en el montón sin parar de pensar. Recopilación, sabiduría…
Un montón de arena, sin embargo, solo es un montón de arena. Está compuesto de granos y partículas individuales que lo forman en armonía. Un montón de humanos, sin embargo, pueden decidir si forman un montón armonioso u otro de mierda. Para saber cuál estamos formando solo hay que mirar, a ser posible sin influencias ideológicas, qué cosas están ocurriendo en el montón y si quieres pertenecer a esa arena.

19 marzo 2014

Verdades

Sergiño es un hombre de 12 años que lleva a su madre el dinero que gana en la granja de gallinas regentada por un niño de 55 que se hace rico con mano de obra barata.
La sociedad es un grupo de individuos que sobrevivimos mirando para otro lado si ese lado no te va a meter en líos de verdad.
Comenzó su viaje en un país occidental, no importa el nombre, atravesó un continente y cayó en las manos de Nembo, de 11 años que sonríe al haber matado con ella un soldado de la etnia rival mientras ese país de occidente aporta un 0,5% para ayudarle a que no asesine más y hace campañas con sus solidarios ciudadanos denunciando los horrores de algunos países africanos.
La verdad es eso que se esconde detrás del telón de las apariencias, detrás de eso que no queremos mirar.
Mirjan se culpa por haber tenido sexo con una preciosa mujer de la que está enamorado que no sabe todavía que es sacerdote; Mirjan no sabe que lo que retienes te retiene, que lo natural se abre paso, que las expresiones del amor no tienen rival.
La verdad es observar si estás viviendo las mentiras que te enseñaron dese niño los demás.
La tela que cose Jiang Li, a sus 72 años en la fábrica de banderas y telas de una remota región, es esa tela que va a lucir el sindicato gubernamental con el eslogan: “El gobierno con sus trabajadores” mientras otros ciudadanos mueren por las banderas que fabrican allá.
La verdad… ¿Por qué te nombrarán para mentir? Verdad… ¿Por qué te temerán?
Nuria sigue casada con desidia (que no con Desiderio) y éste con ella refugiándose del miedo de mirar a la cara a la realidad en soledad, y cada día más solos rodeados de gente y cada día un infierno más.
La verdad está detrás de las puertas de los miedos que no te atreves a derribar.
Hace la pelota al director de la oficina mientras va perdiendo por cobardía su dignidad; sus padres están contentos, cada día asciende más, paga sus hipotecas y él cada día no entiende por qué se siente menos… ¿qué? menos persona, más agotado, mal.
En lo fácil no está la verdad, quizá en lo sencillo pero nunca se puede comprar, ganarás el mundo (y te comerá) pero no la realidad.
Hace tiempo os conté que estuve de prácticas en un psiquiátrico y un interno me preguntó si estaba loco por hablar con la higuera del patio, ¿y qué te dice ella? que no entiende porque está interna por intentar producir sandías, ¿y qué piensas de eso? Que yo también tengo sueños. Rescato esta historia porque la verdad no es de uno ni de otro, simplemente unos están atrapados fuera del psiquiátrico inventándose verdades y otros están dependientes dentro, con otras neuras más.
Mi verdad no es la verdad ni la tuya ni la de ese que está más allá, son los hechos y las consecuencias que hay afrontar.

18 marzo 2014

Mentiras

Es mentira que la verdad siempre triunfa así como es verdad que muchos triunfos (Nóbel de la paz) son mentira. Tenemos mentiras piadosas que se apiadan de la incomodidad que supone decir la verdad, o quizá van por otros derroteros como cuando se finge un orgasmo para apiadarse de no se qué complejos del que trata de provocarlo...; mentiras religiosas para llevar mejor los pecados (palabra que evoluciona, hay pecados tan necesarios y recomendables…) o históricas y culturales para manejar mejor a la gente. Dentro de las culturales están los condicionamientos confundiendo lo “normal” con lo correcto. Por ejemplo, es normal… (uy no sigo, que la voy a liar) Hablando de liar en inglés mentira es Lie.
Hay algunas con encanto, como cuando una pareja de enamorados se dice: “te odio”, mientras retozan desnudos, con la piel rojiza de placer y media sonrisa. Hay algunas educadas, como cuando vas a ver un moribundo: “¿Qué tal me ves hoy?” “Sinceramente, te veo peor, creo que ya te queda poco” (esa verdad sería demasiado). Consideremos ésta dentro de las piadosas.
De niños decíamos “sacar mentiras” a hacer crujir los nudillos de las manos y en clase de Filosofía nos enseñaron la mentira paradójica: "todos los cretenses mienten", declara Epiménides “el Cretense” Entonces la frase todos los cretenses mienten” si él era cretense… ¿Era verdad? Tic, tac, tic, tac….
Luego tenemos las “mentiras blancas” aceptadas por la sociedad; cómo sino iba a trabajar un comercial o vendedor.
Las más difíciles de ver son las del “autoengaño” pues queremos conservar la imagen respecto a la sociedad y mantener una imagen, por definición ya es falsedad, que rima con suciedad, perdón, con sociedad.
Antes de terminar, recordar las insulsas dentro de la categoría saludos; me refiero a cuando no queremos saber nada de tal o cual persona: “nos vemos pronto” (a quien no quieres ver) “cuídate” (tan mal me ve?) “te llamo” (ya, ya…) “hasta pronto” (no fastidies hombre…), “te veo muy bien”  (pero no ha visto lo gorda que me he puesto?)
Y es que la realidad es tan real, que se usan multitud de escapes y evitaciones que llevan a todo tipo de neurosis colectivas aceptadas por la sociedad. Pero enfrentarse a la realidad te hace fuerte y seguro. Y si la sociedad está enferma o neurótica… ¿Por qué tanto empeño desde niños para que nos adaptemos a algo neurótico? Pregunta al aire. Como las canas al aire que si son en forma de adulterio, cuando llegues a casa, acuérdate de volvértelas a peinar.