02 enero 2014

Sobran y faltan

Tenemos demasiada palabra “solidaridad” y poca solidaridad que no sea esa palabra.
Falta la clave de sol en el pentagrama mutilado por la música de armas con la que los occidentales siguen traficando.
Sobra el teatro de las conferencias de paz que no dejan en paz a los territorios con petróleo o recursos en sus manos.
Abundan máscaras y antifaces para cumplir como buenos ciudadanos; catedráticos de la mentira, miedo a mostrarse.
Tenemos santos de pacotilla, algún premio Nóbel de la paz por no hacer la paz y santos anónimos que todos los días lo demuestran compartiendo y luchando.
Sobran operaciones de estética, tetas desafiando la gravedad, concursos de modelos y gente moldeada al rigor del dictado de la moda.
Faltan niños que ejerzan de niños y no coleccionistas de resultados que calmen a sus padres; niños que se distraigan un poco más y no consumidores de pastillas para centrarse en hacerse mayores.
Sobran días de cosas solidarias, lacitos de esto, aquello y lo de más allá, mensajitos de lo buenos que somos poniéndonos lazos y faltan lazos, directos, cara a cara y de verdad.
Hay demasiada información y poca cultura, demasiadas promesas y pocas cumplidas, demasiada religión y poca bondad, demasiado “yo” y poca vida.
Falta improvisación, ahora, sin mirar, vamos, a la de una, sin pensar, juguemos, sin cuándo, de cabeza, sin red, con un poco de “locura”
Sobran nervios, se vive deprisa para llegar a ningún sitio, aumentan las preocupaciones desconocidas, se imita, se copia, la sociedad es un espejo dentro de un espejo que se mira.
Falta quedarse quieto, mandar al carajo muchas cosas, pasar y pasar, quitarse el antifaz, ponerse el anticrítica, escuchar a los pájaros y fluir con la vida.
Sobran muchas cosas que faltan en otros lugares, faltan muchas sobras que no llegan a los que las necesitan.
Faltan y sobran, sobran y faltan pero tú y solo tú decides sin excusas, lo que sobra y falta en tu vida.