07 agosto 2012

Realidades modernas

Jamás se puede cazar un instante. Al ver a los jóvenes deportistas en la inauguración de los juegos olímpicos atendiendo al móvil y cámaras que tenían en sus manos en lugar de vivir con todos sus sentidos el momento que les estaba sucediendo, me vino a la mente la confirmación de que los humanos somos los animales más brutos de todo ecosistema.
Ahora, vivir significa recordar, la inexistente felicidad se guarda en varios “megas” y algunos suertudos poseen innumerables “gigas” para almacenar… su tiempo mientras la vida pasa delante de sus narices libre de “bytes” o “teras”
Ya no se lleva lo polifacético, ahora uno puede ser multiárea y queda algo cursi mirar las estrellas con la novia, mejor navegar por el ciberespacio.
Ahora que se margina la niebla dando paso a la alta definición, que la comida es rápida y la digestión indigesta, que las barrigas cerveceras ya son de “banda ancha” y que se pueden agrandar dos tetas al precio de una por oferta; ahora que lo precoz es la estupidez y la eyaculación lleva garantía de viagra, que las presentadoras del tiempo y el telediario tienen que estar buenas; ahora que sigue gustándonos que nos digan qué pensar, que nos creemos mejores por nacer en un sitio y lloramos por millonarios que meten una bola; ahora que ya no somos humanos sino mentes controladas y guiadas por identificaciones, el mercado y el sistema; ahora que todo es imagen… la realidad es lo que haces mientras no piensas.