17 julio 2012

Preguntas

¿Me he puesto a pensar porque algo me ha dado miedo o algo me ha dado miedo porque me he puesto a pensar?
¿He ingresado en ese grupo para no estar solo o estoy solo porque he ingresado en ese grupo?
¿Tengo esta determinada ideología porque me llena de verdad o creo en ella porque si no me identifico con algo me siento vacío?
¿Vivo mi propia vida o la vida que los demás (cultura, familia, sociedad…) esperan de mí?
¿Me siento culpable por lo que ha pasado o para no seguir afrontando la realidad?
¿He sido solidario para que vean que lo soy o lo que soy no hace falta demostrarlo?
¿Adónde fue la oscuridad cuando entró en la habitación la luz?
¿Sufro mentalmente por lo que pasó o por dirigir la atención al recuerdo de lo que pasó?
¿Vivo la realidad o la realidad programada por mi cultura y condicionamiento?
¿Estamos destrozando el mundo porque progresamos o progresaremos cuando no destrocemos el mundo?
¿No nos cuestionamos por orgullo o por miedo a conocer la verdad?
¿Haremos preguntas o seguiremos atrapados en el atractivo de las inmovilistas y dogmáticas respuestas?

15 julio 2012

Del 8 al 21 por ciento

Que no, que no fue a la peluquería por el muerto sino por la gente que le iba a ver en el funeral, presumida que es una.
Llegó toda despeinada después de enterarse lo que costaba ahora condenar a la guillotina varios pelos y ordenar (democráticamente, eso sí) los que le quedaban con un buen recogido; total, a los pelos solo les preocupa si están a la izquierda o a la derecha, se dejan peinar y se les puede engañar con un poco de gomina.
No había nadie en el funeral. Ahora vale mucho dinero enterrar a un muerto así que llevaron al difunto a las puertas de la “Peluquería Moncloa” (donde el pelo echa raíz) con los pelos alborotados, despeinados, totalmente anárquicos de tanto recorte de uno u otro barbero. Apenas se veía un pelo de tonto entre la plantilla de la Moncloa pero sí muchas canas y teñidos intentando mantener esos puestos que les permiten tener buen tinte para toda la vida por siete años de lavado en buen asiento.
Ya no se puede ir al cine con estos precios, así que no es de extrañar que se monten películas fuera de las pantallas más allá de Eduardo Manos-Tijeras o zarzuelas de un sevillano barbero.

06 julio 2012

Lo normal

Desde la Edad Media donde lo normal era quemar en la hoguera a quien introducía dudas sobre lo religiosamente establecido y recordando la Alemania nazi en la que fue normal elegir a Hitler democráticamente… llegamos a la actualidad.
Actualmente es normal en occidente que vaya antes a la cárcel el que roba un chorizo que un chorizo que robe al pueblo. Hay países donde es normal que la mujer sea ejecutada si abandona al marido, otros donde el marido puede tener muchas mujeres y otros (todos) donde la mujer por norma gana menos dinero. También parece ser adecuado fingir en sociedad y delante de tu jefe si eso supone aumento de sueldo.
Es normal hacer el tonto y poner caras extrañas si de pronto te enfoca un cámara de televisión en unas fiestas; en el caso de ser varón, hay que emitir sonidos guturales de manada intensos.
Parece normal sentirse patriótico y morir por ello, como normal es sentirse superespecial por nacer en un sitio como si fuera garantía de que tu persona mejora por ello. Es del todo normal que los ejércitos se pongan a rezar antes de una guerra para incumplir lo que rezan y todos sus mandamientos; como aceptado queda totalmente que en los desfiles de armamento se lleven imágenes y símbolos de los que dijeron “no matarás” y todos aplaudan tan contentos.
Para hablar a los ancianos enfermos en las residencias hay que poner voz como si fueran tontitos, igual que se hace con los bebes, cuyo requisito principal de lo socialmente correcto es decir lo guapo que está el crío y sacarle algún parecido.
Es normal criticar el reparto injusto de la riqueza mientras se hacen loas a millonarios deportistas y criticar al banquero excepto si te enchufa al hijo en un buen puesto.
Es de personas equilibradas asistir a bodas, entierros y demás actos sociales donde la relación con los protagonistas es de ausencia total de relaciones pero con lazos familiares de por medio.
Es normal aparentar, mentir y fingir, eso es de realistas y maduros, a riesgo de mostrarse tal como uno es y quedarse fuera de la normalidad que reina durante todos los tiempos.

05 julio 2012

De buitres, miedos y vuelos

Muchas veces queremos surcar los cielos y nos sujetan las alas. Volar más allá de lo establecido se torna difícil pues el cielo es inmenso y aparece el miedo. A veces no tenemos miedo de la luz, tenemos miedo de que nuestra luz ilumine demasiado.
El martes tuve la suerte de ir al Gaztelu con mi montañera amiga. La primera vez que fui apareció un jabalí como ya relaté entonces y esta vez vimos atrapado a un buitre que luchaba por salir de un abrevadero con forma de piscina.
Estaba agotado pero intentaba agitar las alas mojadas para volar y no podía y tenía miedo y todo estaba en contra… pero con miedo, con todo en contra y con las alas en malas condiciones lo intentaba. Es su naturaleza de la cual no reniega; con miedo y dificultad se pueden hacer cosas.
Antes de irnos dimos aviso para ver si podían rescatarlo de las trampas artificiales que fabricamos los más animales de todos, estos homínidos llamados humanos; y hoy me lo imagino volando de nuevo los cielos, con miedo, con alegría, con dificultad, con altibajos, pero volando, sin renegar de su naturaleza, mostrando toda su luz, pues nadie puede cortar las alas de los sueños cuando uno supera el miedo a desarrollar lo que lleva dentro.

Luchando por salir. Esperemos que ya esté volando