24 marzo 2011

Hasta aquí...

Ya no bato récords haciendo footing, voy despacico dejando que el viento acaricie algunas canas. Cuando cuento hasta tres, uf, me despisto y llego a 39 sin grandes alardes, en silencio, para qué solo tres, qué prisas por dios, disfrutemos la cuenta sin cuentas pendientes de ser pagadas.
Antes me la jugaba a la reina… de corazones y ahora me la juego a… la reina de corazones, pero en fin, que hay cartas que se las lleva el viento y jamás importan las cartas que te vienen, si son buenas o malas, lo importante es cómo jugarlas y creo que el “as” de ahora es la única que ya me queda bajo la manga.
He conocido tanta gente que ya no son gente, son “nosotros” y eso he de decir que es algo que se aprende poco a poco, despacico, que es como hay que amar si quieres que dure más de una mañana.
Huyo de la palabra “triunfador”, del “puedes con todo”, de “lo conseguirás” ¿Es que a alguien le molesta que una hormiga sea una hormiga o que una flor lo único que haga sea perfumar? Yo quería ser Súper-Ratón, ya lo he dicho muchas veces, pues bien, no quiero nada más, un ratoncico es más Súper cuanto más sabe lo que puede dar pero sobre todo cuando hace mucho, mucho tiempo que ya lo da.
De verdad, no nos pasemos toda la vida buscando algo que llevas contigo, anhelando y anhelando hasta que de pronto la vida ya se ha pasado y tú con cara de tonto buscando qué se yo que cojones de triunfos que la muerte con tu ego se llevará.
Las mujeres… bueno, la reina de corazones es la que me gusta de la baraja pero cuando uno no va a ser rey entonces ya puede amar y amar y amar, amar más, amar... Vaya, no se me ocurre más, dejemos este tema.
Ahora, no sé el porqué y quizá eso sea lo bueno, veo el azul más azul, el camino más cercano pero la miopía no me deja ver meta alguna, no riño con el dolor, tal como viene se va, no tengo mapas y la amistad… esa es la trinchera que nadie vencerá.
Mira, todo cambia excepto el cambio así que no te quedes como una piedra aferrándote a qué se yo que altos ideales, la piedra tarde o temprano caerá por la corriente; cuando eres una gota tienes el poder de todo el río pero para eso tienes que desprenderte del ego que hecha raíces en el pasado que te encadena hasta ahogar. Qué maravilla el fluir desprendiéndose de uno mismo, navegando en un interminable momento sin final.
No me gustan las instituciones, las organizaciones, los grandes grupos, las bodas, lo previsible, los maestros de maestros, los cumpleaños o cumpledías, los líderes, las pautas, los métodos… y me encanta que a otros les guste y todavía más la palabra respetar.
Me parece que lo más importante es tenerse uno mismo, con fuerza, ganas, descubrirse y aceptarse, ahora y solo ahora pero compartirse con los demás.
Llegados a este punto termino este mini diario, escribir por escribir para navegar y fluir, siempre fluir sin ningún final…

22 marzo 2011

Desamando la mentira

Se divorcia de su soledad para asegurar la seguridad que no existe. Los sueños conseguidos son los que se llevan las ilusiones y aparece la inquietud, la rutina. Mira de reojo esa inseguridad que un día le ofrecieron y aparece la palabra melancolía.
Años después Marta le busca en sueños, repasa sus labios a golpe de recuerdo, acaricia su ausencia cuando acaricia a su marido y miente cuando ama y ama cuando le miente y acude a visitar a su inseguro sueño acariciando su presencia sin anillo en el dedo. Su amiga critica y critica su postura, le dice que hace mal, mientras desama a su marido y sueña con tener un sueño como el de Marta.

12 marzo 2011

La vida que sigue...

El pasado agarrando el presente, la lluvia que seca los recuerdos, la fotógrafa que no revela su secreto, el latido que no cesa, los violines con su cuerda.
Las palabras que no digo, el abrazo a su ausencia, los paseos del camino, me levanto de la silla… ya he vuelto, las letras que me persiguen, la canción muda y el piano que espera, ella no llega, empieza la película, blanco y negro, el pasado que no cesa.
El niño de cuarenta, la cama que protesta, el amor que se hace y el que no llega, el día cuando duerme, la hora que se pasa, el segundo y la primera.
Los alumnos del alumno, la poesía sin letras, la enésima última cena, los textos jamás leídos, las cuentas sin números, los besos sin pensamiento, la vida que siempre llega.
El futuro que es ahora, la sonrisa sin motivo, los ojos que tocan, el corazón que observa, el pasado cuando calla, la fuerza de uno mismo, el presente que se presenta cuando le abres la puerta.

09 marzo 2011

La esencia

Por muchas películas que se proyecten sobre ella la pantalla es la misma.
¿Cuál es nuestra pantalla cuándo dejamos de proyectar?

01 marzo 2011

Diario cuerdo de una loca

Sola, más sola, semáforo en azul, ese chico no me mira las piernas, las tengo bonitas, el cielo llora y un rayito de sol asoma, el arcoiris es blanco y negro, gente entrando a la caja de ahorros, salen con un collar, nadie me mira, yo no me miro, sigo adelante deshaciendo el camino, surrealismo es solo una palabra, la palabra no es la realidad, quiero experimentar la realidad, llevo la ropa del internado, nadie se da cuenta de que llevo la cuenta: ninguna mirada interesante, cuatro gorriones robando trocitos de pan a las hormigas, ninguna luz, decenas de personas iguales, prisas, todo igual, aburrimiento, sociedad gemela.
Pronto vendrán a recogerme, observo si viene alguna ambulancia, un elefante no cabe en el hormiguero y mis pensamientos incoloros no caben en el común mentiroso rosado. No me ven aunque dirijan a mí su mirada, ven su aprendida irrealidad, camino y camino entre pensamientos prefabricados.
Estoy en la habitación, deshice el camino, vino la furgoneta de sirenas, pastillas que escupo, el celador se va, el escuchador de mentiras espera en su despacho, observo por la ventana y sigue el arcoiris en un gris incoloro, buena señal, sigo fuera de sus inventadas realidades, soy yo, una cucaracha muy graciosa me mira las piernas, las tengo bonitas. Cuando decida fingir de nuevo saldré otra vez de esta casa donde los cuerdos siguen la cuerda de sus inventadas y locas palabras y podré abrazar de nuevo a esas pocas personas que me ven cuando dirigen hacia mí su mirada. Sigo con este segundario de la realidad que quiere leer el escuchador de mentiras, le enseñaré el otro, el diario que quiere escuchar y saldré de nuevo a caminar. Sola, más sola…