26 febrero 2011

La verdadera revolución

Danza gris de balas para revolucionar la tierra.
Cambios sobre cambios, aburrimiento.
Los siglos se repiten, se repiten las matanzas.
El gran secreto: como soy por dentro se transforma lo de fuera.
Ninguna revolución es infinita pues jamás empieza en uno mismo.
Y uno mismo libre por dentro libera lo de fuera.
No hay tú, no hay yo, no hay él cuando respetas la diferencia.
Solo hay nosotros sin países en la tierra.

21 febrero 2011

Llueve música

Por fin llueve. Observo cómo caen muchos dos y res sostenidos por todo el suelo a ritmo de tres por cuatro. La gran clave de la lluvia siempre fue la de sol, cuando se cruzan las nubes entre éste y la naturaleza empieza la melodía. En verano suelen retumbar los tambores del trueno y los violines del viento suenan durante todo el año pero se acentúan acompañados de flautas en primavera. Con la humedad uno se despeja y el cerebro parece llenarse de síes, laes y muchos mís que reclaman su presencia.
La clave de fa sin duda es luna. Sonidos nocturnos a golpe de grillos en verano, trinos en primavera, berrea nocturna en otoño que emula a las mejores serenatas de chopin y se reduce en un largo adagio en invierno. La vida es ritmo, pausa, alegretos, pianos, serenatas, notas, silencios y sobre todo armonía, la vida es música.
Caen las notas del cielo, llueve la armonía de un nuevo día cuando el compás se olvida de uno mismo y se ajusta al universo.

10 febrero 2011

Eclipse

Colecciona tres soles. El que le da a las mañanas mientras recoge periódicos viejos con viejas noticias empeñadas en perpetuarse. El sol que le da al atardecer cuando sale de la mina en compañía de un pico y mucho asma. Pero el que más le gusta es el sol nocturno que ya no calienta y es cuando aprovecha a dar el dinero ganado de una sociedad enferma a su enferma madre que llora al ver la manita de 11 años acariciarle.

05 febrero 2011

La venus de nadie

Le espera vestida con su mejor desnudez. La lencería roja descansa al lado y sus piernas se muestran cruzadas con la mayor de las elegancias. Está tumbada de medio lado en la cama mostrando con descaro las caderas y sus pechos se hacen más presentes a medida que se esfuerza por ocultarlos entre sus brazos.
Por fin llega. Las ocho. Tira de la manilla del armario para que éste muestre el gran espejo que cubre toda la puerta. Coge la copa que está medio llena de champán y celebra con un gran brindis el haber descubierto por fin a la persona de su vida. Mientras, con una gran carcajada, la mira tan guapa ahí en el espejo, dispuesta a mostrarse libre en la vida, desnuda de pasados... y exclama alegre lo de todos los 14 de febrero: “Por ti bonita”.