25 enero 2011

Todo cambia menos los cambios

Sube todos los días hasta ese campo que llaman santo donde lo único que hay son huesos bajo tierra. No olvida a Conchi ni los buenos momentos que pasaron juntos y pasa demasiado tiempo junto a su lápida.
En el pueblo han decidido prestarle ayuda, de hecho han llamado a esos profesionales que se ocupan de estos ataques de locura. Hasta le han visto merodeando el lugar cuando la luna hace acto de presencia envolviendo el ambiente en una eterna nostalgia.
Los niños dicen que parece un lobo aullando en sus peores momentos.
Hoy ha ido mucha gente al cementerio a ver como se lo llevan. Ahí está, sentado junto a la tumba, famélico, parece ya un alambre, desnutrido y llorando. Casi se escapa, como si de un fugitivo se tratara, cuando fueron a cogerle. Le meten, no sin dificultad, en la furgoneta y le llevan de urgencia a la perrera.
Argos nunca supo vivir el presente desde la muerte de Conchi, no encontraba a nadie que le acariciara y le reservara los mejores huesos, Argos escapa de la furgoneta…
El presente se presenta, ha visto una silueta muy atractiva llamada Linda, vagabunda, sin collar y sin dueños.

21 enero 2011

Donde el amor

Así es.
Pasar de ser yo a ser nosotros, no hace falta ir al cine cuando tienes a la protagonista en casa, ponerse tonticos (que no, que yo te quiero mucho más, tonta…) vivir en un país donde hasta los nubarrones tienen su gracia, frescura y belleza. Así es, enamoramientos que el tiempo se encargará de llevar.
Así es.
Estar con ella por compañía, estar con él por no sentir soledad, cumplir satisfacciones, expectativas de la sociedad, hacer lo normal, darse prisa, firmar… Así es… el miedo a la soledad.
Así es.
Todas las cosas que se hacen sin rastro alguno de interés personal, amar sin pensamiento, exigencias o necesidad. Así es, el amor, el amor de verdad.
Así es.
Ningún viaje al pasado traerá la belleza, abrir las puertas del presente es de buen anfitrión y solo así podrán entrar. Así es, el momento, el único sitio donde el amor puede estar.
Así es, nos vemos en el presente para no dejarnos de mirar.

17 enero 2011

En crisis... ¡Un esfuerzo!

Cambio de turno. Salen sonrientes, algunos cansados, otros a la carrera, varias horas extras que se caen por el bolsillo; otros entran lentamente, rutinarios, algunos seguros, otros hastiados. Y coinciden en la zona de entrada y salida, el mismo obrero en terreno de nadie, donde el tiempo se detiene en una interminable incertidumbre.
Aumentan los comedores municipales, los que se movían están quietos, silencios que revientan el tímpano, aparecen los buenos amigos (uno o dos), voluntarios sin medallas que crean agradables momentos, los domingos son lunes, la rueda gira de nuevo, generación en el aire. Los receptores de votos piden un esfuerzo, ¡Un esfuerzo!
En sus casas… los que piden un esfuerzo… desayunan votos, comen sueldo y cenan vitalicio.


14 enero 2011

El buscador

Se pasó unos largos minutos buscando el interruptor de la luz, apurado, inquieto, recordando otras situaciones tensas como cuando a las noches persigue ausencias. Lo malo de perseguir ausencias es que te pierdes el original y cuando la ausencia se hace muy presente el presente huye de la realidad.
La habitación parecía no tener ninguna llave de luz, tantea entre la oscuridad pero no encuentra nada, como cuando busca y busca la felicidad con eternas promesas y esa maldita palabra: esperanza (que te mantiene a la espera) y siempre se le olvida tocar la realidad con hechos, ahora y solo ahora.
La oscuridad le pone nervioso como nervioso le pone buscar la verdad. Ha practicado meditación zen, seguido a varios gurús, practicado la meditación transcendental, el chikung, yoga… y jamás se dio cuenta que la verdad no se busca, está ahí mismo cuando el “yo” con todos sus egoísmos ya no está.
Tarde se dio cuenta que para que entrara luz en la habitación no tenía que encontrar ni buscar ningún interruptor, bastaba con abrir la ventana.

02 enero 2011

Marejada

Ya no recuerdo lo que nunca dije, las noches diurnas y los concursos donde nos dejábamos ganar. Ahora camino muy despacio cuando llego lejos, la miopía me da una visión de conjunto y las canas no están en el aire. Pasan los recuerdos sin echar el ancla y el barco continúa sin remo pero con capitán.
A veces me siento pequeñito con mi diente de leche, persiguiendo a mis dos mujeres que se pierden en jardines y cuentos pasados, lejos del presente pero tan cerca... Otras me siento un superhéroe con capa y todo y veo mucha gente alrededor por la que olvidarme de mí.
Llevo como dos años con las maletas preparadas para quedarme, un billete de avión para tu barrio y mi bicicleta cada vez está más delgada y arrugada.
Estas palabras inconexas desembocan en el mar atemporal de escribir por escribir, sin intención, causa o duda, estas palabras construyen segundos que poco a poco inventan el tiempo que avanza irreal en busca de una ilusoria permanencia.
Estoy escuchando un blues mientras escribo. Hago una pausa para leer lo que llevo escrito, no me gusta, siguen las palabras, sigue la luna despierta y un poco de viento me recuerda tantas miradas que secuestró que puede elegir ojo para cuando monte un huracán.
El viento, música de violín y empiezo a recordar lo que nunca dije… El barco continúa sin remo pero con capitán, me esperan olas…