29 septiembre 2010

Desencuentros

Suele ir con calcetines de reserva por su manía de pisar charcos, lleva dos o tres pájaros en la cabeza, una foto desnutrida en el bolsillo, la compañía de la luna en los bares y un viaje a una ciudad muy nueva por promesa.
Ella perdió su nombre en un gran cuento, cuenta que hay que ir despacio debajo de la lluvia ya que deprisa se acaparan más gotas, tiene dos sonrisas ensayadas y mil sorpresas en su bolso.
El tiempo es un océano que separa los malentendidos, las esperanzas, el presente y las promesas. Todavía quiere llevarla a pisar charcos a esa ciudad tan nueva.
Él se moja con la misma lluvia que ella misma con su paraguas aleja.

24 septiembre 2010

Definiendo la religión

Las religiones a lo largo de la historia se han convertido en causa de división entre los humanos. Suele pasar como con la mantis, esa insecta tan retorcida que atrae al macho, muy religiosamente eso sí, disfruta un rato de sus placeres y luego se lo zampa. Todo aquella creencia que se organiza en instituciones acaba encerrando en dichas instituciones la religión, atrae a los fieles y se los zampa con preceptos a seguir e identificaciones morales que ayuden a diferenciarse de los demás convirtiéndose en marca propia. Soy protestante, pues yo budista, yo católico, etc.
La religión es libertad y verdad. No hace falta organizarla pues la libertad no puede encerrarse en templos. Todo hecho desprovisto de ego es religión, una mirada sin prejuicio, un abrazo sin orgullo, una ayuda sin condiciones, la armonía con la naturaleza, su sede es el ahora, su iglesia los que te rodean, no distingue ni la propia familia pues familia es todo el que te encuentras, le gustan los hechos y nada las promesas, no ata a nadie ni con anillos ni con votos ni con sotanas, la experimenta cada uno en sí mismo. ¿Cómo? No hay cómo ni leyes, solo atención a la vida sin ego, ese ego que se identifica con todo y acaba encerrando en instituciones la religión o verdad que llevamos dentro.
El ego podría organizar estas u otras palabras como preceptos y ya no sería religión sino otras palabras a seguir que tarde o temprano se las llevaría el viento.

18 septiembre 2010

Laura

No te gusta el trabajo que haces ni escuchar las penurias de esa amiga que llega tarde a tu casa; no te gusta mentir a tu madre ni ir al cine sola y que te toque al lado una pareja; no te gusta reír un chiste sin gracia, hacer la pelota al jefe ni las cenas forzadas; no te gusta un sofá sin cojines, una cama sin almohada y por supuesto, ese aparato que llaman plancha; no te gusta tu cumpleaños, comprar crema antiarrugas, llevar trabajo a casa; no te gusta el color amarillo, que te miren el escote cuando hablas a la cara, las miradas de reojo ni que la Merche te pregunte interesada… que qué fue de él, que si te sientes sola, que deberías salir más, que el arroz se pasa…
Lo que no saben, amiga, es lo que te gusta, no, no me refiero a las trufas, me refiero a Laura.

13 septiembre 2010

Amores que matan

Acude al médico agotado, sus pies hacen de timón destartalado, sus ojos lanzan miradas hacia el suelo, apenas puede torcer el cuello del dolor y la sonrisa se la ha guardado en el bolsillo. Por fin entra a la consulta:
-¿Qué le duele?
-Todo, desde los pies hasta la cabeza me duele una mujer.

02 septiembre 2010

La higuera

Las historias mejores ocurrían en los pasillos, estos eran eternos y por ahí paseábamos todos con historias improvisadas lejos de los cuidadores. Había un interno que estaba allí desde niño al que solía acompañar y me preguntó si yo también estaba loco. Le dije que qué entendía por loco. Ya sabes, me comentó con su dulce sonrisa, hacer cosas diferentes.
-Cómo cuales.
-Escuchar a ver que dice la higuera del patio, hacer esto con los ojos cuando pasa la Esther, dar besos al plato antes de echar la comida, bailar sin música y eso que me dicen que no haga, ya sabes… (solía mandar callar a la gente que estaba en silencio)
-Entonces no estoy loco pero ¿Me podrías decir qué te dice la higuera?
-No entiende por qué está aquí interna si lo único que quería era producir sandías.
-¿Y qué te parece a ti eso?
-Que yo también tengo sueños.