24 abril 2010

Atiende a tu vida

Cuando el ruiseñor empiece el concierto, no te preguntes por la vida que lleva el ruiseñor, escucha.
Si el ruiseñor un día desafina… ¿A ti qué?
Cuando la mariposa haga toda una demostración de vuelo, no te preguntes si antes fue un gusano, disfruta del espectáculo.
Si la mariposa un día no vuela… ¿A ti qué?
Y si al ruiseñor le gusta merendarse a la mariposa… ¿A ti qué?

13 abril 2010

Retrato de primavera

Ya está aquí el polen, los colores, capullos en flor y en política. Viene de prima (primer) y vera (verdor) Verde que te quiero verde, sin resabidas experiencias, pizarra en blanco, besos robados sin plan de escape, rubor, montes perfumados, mujer, miradas de reojo, novedad y alergias.
Dicen que todo nace, yo digo que todo muere en primavera, muere el invierno, la liga de fútbol, las promesas de año nuevo se diluyen con la realidad…
Para visitarla no hay mejor lugar que el monte, su mejor hogar, los pájaros no hacen concurso de canto ni pasan exámenes ni se apuntan a operación triunfo, no pueden evitar cantar, son así, todo es natural en el monte, hasta la muerte.
Es una época de poesía tras una larga prosa, de amores desenfrenados, pisa el acelerador, que diría Sabina, de música, dame un la, un sol, un do de pecho (ya puestos el pecho directamente), enamoramientos (palabra que acaba en miento), desfile de moda, faldas por encima de la rodilla, pronto acaban las clases de los críos ante el temor de los padres, sorpresas y energía.
Lo único con que no puede la primavera es con su contrario, lo artificial, lo esperado, la rutina y el pensamiento dirigido. Ante eso me quedo con la frase de Neruda:
“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”

02 abril 2010

Otro día

No, no es un despertar original y sorprendente para un relato, sin más, ni siquiera a la de tres, a la de dos voy a por los cereales y el zumo. Me ahorraré la descripción de cómo se me ha caído el móvil por el váter.
La nota de “ya eres” que leo en la pared me recuerda quién soy y me hace olvidar quién debería ser y mando a paseo el soy.
En la pescadería dos señoras están en pleno concurso de nietos; creo entender que sacan muchos dieces. Pobres críos, empiezan a “no ser” El salmón me recuerda al río y el “río” a las sonrisas de pega que hay que poner en acontecimientos en los que es obligatorio ser feliz, aunque no lo seas. No hay mayor tristeza que la de disimular ser feliz.
Una vez recogido el salmón sin caña de pescar y de mirar un rato los ojos azules de la pescatera y, por supuesto, al escote; salgo a la calle donde no hace un sol para poner en un relato ni pasa nada especial ni hay nada para contar… qué alivio, un día aburrido más; ¿por qué todo el mundo necesita tantos planes, hacer algo? ¿tanto miedo da aburrirse?
Esta tarde iré al monte un rato, hace poco observé una ardilla, parecía mayor, seguramente tenga hijos, imagino que sacarán dieces en roer; no, no creo, los animales saben ser y dar de lo que son, los humanos suelen dar de lo que tienen pues no sabemos quienes somos, es más, huimos de ello, así pues no podemos dar de lo que somos, pues tenemos un miedo espantoso.
El monte relaja y el día aburrido también; y ver la ciudad a lo lejos desde la cima le da a uno distancia… y todavía mejor cuando no he llevado el móvil que murió a la mañana de una forma… yo diría que se suicidó tirándose por las cloacas, palabra que me recuerda a la política, palabra que me recuerda a votantes, palabra que me recuerda a las frases de adolescente: “dime a quién votas y te diré quién te engaña”, adolescencia me recuerda a sueño y sueño a por qué empecé a escribir.