11 noviembre 2009

Soy nadie

Sigue lloviendo más allá de la ventana, más allá de los ojos, sin lágrimas, al otro lado, gota a gota las calles se dan su ducha mañanera.
En mi habitación suena Tristán e Isolda, cada triste nota es diferente y sin embargo hay un espacio entre ellas imperceptible, un espacio que permite que el relato de los amantes resuene con armonía.
Salgo un momento de la habitación, desde la cocina no se escucha nada sin embargo la música sigue sonando aunque no en mi mente. Ahora existe el frigorífico y la botella de agua.
Cuando vuelvo están esas notas finales que suenan a nostalgia, a quiero y no puedo pero puedo querer, notas que se pueden percibir de tal manera que uno deja el ego aparcado y se convierte en la melodía, en la lluvia, las calles… porque cuando hacemos algo desinteresadamente solo existe la vida y en esos pocos momentos uno comprende que cuando no es nada lo es todo.